Vladivostok, la nueva Meca del juego en Oriente

Mientras Europa busca una sede principal del juego -iba a ser Madrid o Barcelona pero ambos proyectos están en suspenso- otras zonas geográficas del mundo intentan copiar el desarrollo de Las Vegas en Estados Unidos para convertirse en un imán de empresarios y ricos de su zona del mundo.

Un intento con éxito de realizar esto lo hizo en su día Macao, llevando a los grandes millonarios chinos todo el lujo y el entretenimiento de la industria del juego y del entretenimiento. Como prueba de ello fue la construcción de The Venetian Macao, el casino más grande del mundo.

Ahora no se quiere quedar atrás Rusia, que está planificando un macro-complejo de casinos para atraer a millonarios y apasionados del juego. ¿Y dónde lo quieren hacer? Pues muy lejos de Europa, de Moscú y de San Petersburgo. Lo realizan en el extremo oriental de su territorio, en Vladivostok.

Y es que el objetivo es atraer a los millonarios chinos, japoneses y surcoreanos que quieren huir de las restrictivas leyes de juego que tienen en sus respectivos países. Vladivostok se sitúa a tan solo dos horas de avión de estas zonas, con lo que sería un cómodo viaje para jugar al blackjack o a la ruleta con todo el lujo que sólo Rusia puede ofrecer.

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A las afueras de Vladivostok ya se ven macro pantallas y neones escritos en ruso, inglés y chino para atraer a los ávidos jugadores. El complejo llamado Tigre de Cristal, de 40.000 metros cuadrados, es ya una realidad para los jugadores de Asia-Pacífico. Es la primera fase del desarrollo de Vladivostok, ya que la segunda fase debería estar lista para 2018.

Como explica el periódico The Guardian, no se sabe aún qué impacto tendrá en los habitantes de Vladivostok la llegada masiva de turistas extranjeros, especialmente de la zona de Asia-Pacífico, y cuánto apoyará el gobierno de Moscú el proyecto iniciado en esta ciudad dejada a menudo de la mano de Dios -y del Kremlin-. Eso sí, el proyecto de crear un macrocomplejo de casinos en Vladivostok no puede ser más ambicioso y ya ha dejado sus primeros frutos con el complejo Tigre de Cristal. ¡Haga juego!, gritarán en ruso, chino, japonés o inglés en el final de la línea del Transiberiano.

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